domingo, 30 de enero de 2011

La Gran Sabana: “No hay cultura turística”

*** En una entrevista imaginaria, la Gran Sabana cuenta todo sobre los estragos que ocasionaron los turistas que la visitaron durante la temporada del asueto navideño de 2010 y principios de enero de 2011.


Se acercaba la noche y estaba con mi familia acampando en la quebrada Jaspe, uno de los parajes turísticos de la Gran Sabana, la cual forma parte del Parque Nacional Canaima y es uno de los mayores atractivos turísticos del estado Bolívar. Luego de cenar, mis primos, tíos, mi papá, mi mamá y yo, estábamos reunidos hablando sobre temas banales, nada de importancia, por lo que nos aburrimos y decidimos que ya era hora de acostarse cada quien en sus respectivas carpas.

Todos se fueron a dormir, menos yo porque había quedado en recoger los desperdicios antes de hacerlo pero no encontraba ninguna bolsa, por lo que decidí agarrarlos todos y tirarlos al agua. Comencé con lo primero, unas latas de cerveza, cuando de pronto escuché: “No, no lo hagas por favor”, pensé que era mi mamá regañándome por lo que pretendía hacer, hasta que la misma voz continuó diciendo: “Me estás haciendo daño, por favor deja de botar basura que poco a poco me destruyes”.

Muy sorprendida pregunté quién me hablaba, y como si fuera poco, para aumentar mi asombro, la fuerte voz me dijo: “Soy yo, la Gran Sabana, y tú estás parada justo sobre mí”. Casi caigo desmayada al oír tales palabras, pero preferí aprovechar la oportunidad de conocer un poco más de esta porción de Venezuela que tanto me encantaba.

Muy amablemente la saludé y le manifesté mis ansias de descubrir todo sus secretos, sus maravillosos parajes, su agradable ambiente, y lo horrible que ha sido que grupos de turistas quieran destruirla, acabando así con el hábitat de millones de organismos vivos como plantas, animales, entre otros.

-¿Cómo te sientes al recibir a tantos turistas

-Sinceramente me fascina que la gente venga y me visite, porque me siento mejor, cuando no hay temporadas de vacaciones no hay muchos turistas, pero en diciembre, principios de enero, Semana Santa y Carnavales la afluencia de gente es mucho mayor, pero en líneas generales nunca estoy sola

Por sus espectaculares paisajes, la Gran Sabana, recibe anualmente a miles de turistas provenientes de todas partes de Venezuela y de otros países. “Lo que pasa es que aquí no hay cultura turística. Aquí llegan los gringos y esos no botan ni una lágrima subiendo por esas montañas, ni un papelito ni nada. Pero cuando llega un venezolano, lanzan todo, destruyen, arrasan, me hieren. No puede ser que un extranjero me cuide más que un criollo, y nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde”, se quejó.

La Sabana, accedió gratamente a contestar todos mis cuestionamientos, mientras más preguntaba, más curiosidad tenía. Me dijo que tiene casi 75mil kilómetros cuadrados de extensión, que su clima es tropical y bastante húmedo, y que pese a que tiene varias zonas restringidas, hay muchísimas que pueden ser disfrutadas conscientemente por los turistas.

-¿Qué se siente haber sido nombrada patrimonio de la humanidad?

-Realmente es gratificante ver que tanta gente te admire y que quiera preservar el medio ambiente. Me declararon patrimonio de la humanidad en el año 1994 y de verdad que no me lo esperaba, fue una sorpresa muy grande, pero una agradable sorpresa.

-¿Cuántos turistas recibiste en la última temporada de vacaciones?

-No sé exactamente, pero según leí en un periódico guayanés que se llama el Correo del Caroní, fueron más de 22 mil personas que ingresaron desde el 20 de diciembre de 2010 hasta el 8 de enero de 2011, pero de verdad no me quedaron más ganas de ver otra vez a esa gente, este año se pasaron.

La Gran Sabana con un quebranto en la voz, me explicó todo lo que había pasado, y después de escuchar su historia quedé tan indignada como ella. “Aquí llegaron varios muchachitos de esos con sus rústicos 4x4 y por supuesto, ellos necesitaban probarles la fuerza. Estoy decepcionada por todo lo que hicieron, se metían a las zonas prohibidas y abrían trochas y nuevos caminos para ellos probar sus rústicos, pero la rudeza realmente era contra mí”, afirmó entre sollozos.
-Pero cuéntame más, ¿no les hicieron nada por ese delito ambiental?

-El Instituto Nacional de Parques, Inparques, conjuntamente con la Gobernación del estado Bolívar y otros organismos de seguridad de la región, son los encargados de sancionar a la gente que practica cualquier actividad que atente contra el ecosistema y en contra de la naturaleza, pero ellos no pueden controlar absolutamente todo, hay zonas bastante alejadas y según escuché del comandante de la Policía del estado, Julio Fuentes Manzulli, ahora van a custodiar el territorio vía aérea, pero no sé si esto se logre.

La observé en la espera de más información, entonces la Gran Sabana comentó sobre un hecho que se suscitó en esta misma temporada del asueto navideño, cuando se denunció la presunta detención ilegal de 22 turistas, versión que luego fue desmentida ya que únicamente se retuvieron los vehículos de estos temporadistas.

“Les quitaron los carros como por día y medio, pero más nada. Todo se dio porque Inparques los sacó de un lugar prohibido, y ellos en la noche volvieron a ingresar haciendo caso omiso a las advertencias, además de esto, dicen que las personas se alebrestaron con las autoridades del estado. Presos deberían estar por atacarme de esa forma”, agregó.

-Entonces, ¿qué le dirías a todas aquellas personas que te visitan año tras año?

-Yo les diría que fueran mucho más conscientes a la hora de causar estragos en mí, porque el problema no es que viene uno y abre un hueco o un camino, no, el problema es que son miles que vienen a hacer lo mismo y me fraccionan, mi suelo tarda millones de años en erosionarse, por lo que las acciones de ahorita tendrán repercusión, incluso mucho después que esos mismos turistas hayan muerto, lo que quiero decir es que los daños que ocasionen dejan huella y tardaré mucho tiempo en recuperarme. Por favor, cuídenme.

Muy agradecida y entusiasmada por haber concretado esta entrevista con la Gran Sabana, me despedí de ella, dándole mi palabra que de ahora en adelante iba a pensar mejor las cosas antes de hacerlas, cuando del cuidado del ecosistema se trate. Asimismo me pidió que difundiera esta información a todas las personas posibles para que juntos la ayudemos en la lucha contra todos aquellos que cometen delitos ambientales.

Terminé de recoger la basura que quedaba pendiente, pero esta vez la amontoné en un solo lugar para conseguir una bolsa al día siguiente y poder botarla en ese lugar destinado a echar los desperdicios sin perjudicar los ríos, las montañas, la flora, la fauna y todos esos encantadores sitios que enamoran a cualquier persona que visita a la Gran Sabana.